Sancho toma posesión de Barataria y sorprende con sus primeros juicios. Los tres casos permiten comparar ingenio, observación y los límites de una prueba aparentemente concluyente.

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Personajes y lugar
Personajes: Sancho; mayordomo; sastre; labrador; dos ancianos; mujer querellante; ganadero; cronista. Lugar: Barataria, villa del duque; juzgado.
Resumen
Barataria es una villa de los dominios del duque que se presenta a Sancho como ínsula. El nuevo gobernador rechaza añadir don a su nombre. En el pleito de las cinco caperuzas diminutas, ordena que el sastre pierda su trabajo y el labrador su paño.
Después descubre diez escudos escondidos en una caña: El deudor la entregó al acreedor mientras juraba haberle devuelto el dinero. En el tercer caso, una mujer acusa a un ganadero de forzarla. Sancho le entrega la bolsa del hombre y manda a este recuperarla. Como ella logra retenerla, el gobernador desestima la acusación y la expulsa. Su razonamiento equipara dos situaciones distintas; la resistencia al intento de quitar la bolsa no demuestra consentimiento en el encuentro anterior.
Qué conviene observar
El caso de la caña combina palabras y gestos observados. Sancho reconoce además que recordaba un relato semejante oído al cura. Los espectadores y el cronista pasan de esperar una burla a preguntarse si están ante un hombre discreto.
Análisis
Nuestra lectura evita reducir los tres juicios a una prueba uniforme de sabiduría. La caña ofrece una comprobación material del engaño; el tercer caso depende de una inferencia sobre la conducta de la mujer. Que el público admire las sentencias forma parte del relato y no obliga al lector a considerar válido cada procedimiento. El ingenio narrativo y la fiabilidad del razonamiento pueden separarse.
Una lectura desde hoy
Reflexión original: Una prueba resulta convincente cuando reproduce un rasgo visible, pero puede fallar si pretende reconstruir una situación diferente. El episodio de la bolsa invita a examinar qué demuestra realmente una demostración. Leerlo hoy exige conservar lo que ocurre en el texto y reconocer el límite del argumento, sin convertir el aplauso de los presentes en garantía de justicia.
Referencias y texto
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, segunda parte, capítulo 45. Edición de Francisco Rodríguez Marín, Madrid, La Lectura, 1911–1913, tomo 7. Pasajes consultados en facsímil: P. 155; p. 161; p. 166. Texto del capítulo en el Centro Virtual Cervantes.