Sancho cae con su asno en una sima durante el regreso al palacio. El reencuentro con don Quijote convierte un miedo a la muerte en una ocasión de ayuda concreta.

En esta página
Personajes y lugar
Personajes: Sancho Panza; Don Quijote; Rucio; Duque; Duquesa; Estudiante. Lugar: Sima cercana al palacio; Palacio de los duques.
Resumen
La noche sorprende a Sancho cerca del castillo. Al buscar refugio, cae con el rucio en una sima. Pasa horas lamentándose y después explora una galería con su animal. Don Quijote, que practica para el combate, oye su voz y cree al principio que podría tratarse de un alma en pena.
Sancho aclara lo sucedido, y el rebuzno del asno confirma la presencia de ambos. Don Quijote consigue ayuda y los rescatan con cuerdas. Tras responder a las críticas de un estudiante, Sancho explica a los duques su renuncia y vuelve al servicio de su amo.
Qué conviene observar
Sancho afirma ante los duques que no hizo ordenanzas, pese a las disposiciones contadas en el capítulo 51. Es una discordancia del relato que conviene reconocer, sin inventar una explicación que el texto no ofrece.
Análisis
La sima reproduce en términos angustiosos la bajada de don Quijote a Montesinos, recordada por Sancho como una experiencia mucho más confortable. Ahora la amistad actúa de manera práctica: Oír, reconocer y buscar ayuda. La pobreza y el aspecto de Sancho provocan un juicio apresurado del estudiante; su defensa devuelve el valor de la conducta por encima de la apariencia. Su vuelta a don Quijote confirma una elección hecha después de probar el poder.
Una lectura desde hoy
Ver a alguien agotado o en dificultades no permite conocer cómo ha actuado. El estudiante interpreta la imagen de Sancho antes de escuchar su experiencia. La escena invita a suspender ese juicio y preguntar por las condiciones que lo han llevado allí. La ayuda de don Quijote añade otra idea: Reconocer a un amigo sirve de poco si ese reconocimiento no se convierte en acción.
Referencias y texto
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, segunda parte, capítulo 55. Edición de Francisco Rodríguez Marín, Madrid, La Lectura, 1911–1913, tomo 8. Pasajes consultados en facsímil: P. 16; p. 17; p. 20. Texto del capítulo en el Centro Virtual Cervantes.